Fenómeno El Niño
Por Pedro López Chávez
Calles inundadas, pérdidas
humanas, plagas y una economía por los suelos fueron las consecuencias que nos
dejó el fenómeno El Niño en 1982 en nuestro territorio nacional. Actualmente la
ciudad de Piura se encuentra con temor ante el renacimiento de un nuevo y más
fuerte fenómeno, porque en ellos queda el basto recuerdo de aquella experiencia
desastrosa. He allí mi duda: ¿existieron algunas medidas para mantener la
economía piurana?, la respuesta más clara y específica es que sí, pero no
fueron acertadas del todo, entonces, es
por ello que debemos crear nuevas medidas de seguridad para este tipo de
situaciones, porque, si ya ocurrió deberíamos saber qué hacer.
Estoy convencido de mi postura porque en aquel tiempo, las
actividades de producción resultaron afectadas; además, causaron de manera inmediata el incremento de los
precios de bienes, productos y servicios, provocando que gran parte de la población se encontrase casi, sin
posibilidades de satisfacer sus
necesidades. Por eso creo que la prevención es para todo, y si bien es
cierto, el fenómeno ya sucedió, estamos propensos a sufrir cualquier otro tipo de desastre que
afecte de manera considerable nuestro bienestar y desarrollo tanto individual
como social.
También porque la estructura
económica se vio afecta por el aumento de la tasa de desempleo, por lo
consiguiente, disminuyó el ingreso mensual de los ciudadanos, perjudicando en
sí su canasta familiar. La intensa y magna cantidad de lluvias causó la pérdida
de puentes y vías de comunicación, lo
cual no permitió la exportación e
importación de víveres y materia prima para la industria y alimentación. En ese
sentido se perdió un promedio de 10 232.55 TM
de carga, entre pescado freso (3.36%), el plátano (78.18%), arroz
(10.75%) y un resto de otros productos (7.72%), datos recopilados del ANALISIS AMBIENTAL DEL IMPACTO DEL FENOMENO
EL NIÑO 1982-1983 EN LA REGION TUMBES-PIURA – VII.
Debido a la ruptura del sistema
de transporte terrestre, una alternativa de solución fue la vía aérea; aunque
ayudó a solventar las bajas de
producción en Piura, también conllevó al incremento de precios, por lo que
costaba importar a través de este medio.
Debido al siniestro,
se intensifico la cantidad de diversos insectos gracias a las inundaciones
causadas por las intensas lluvias y el
rompimiento de cloacas, que, por lo consiguiente provocaron distintas enfermedades en el resto
de la población; por otra parte, se
disminuyeron los ingresos por
parte de la actividad turística debido a las condiciones en
que se encontraba la ciudad, esta fue otra causa que debilitó la
economía piurana.
Finalmente, puedo concluir que aunque
no se puede detener un fenómeno climatológico porque no está en nuestras
condiciones como ser humano; es posible estar alertas y tener consigo medidas de prevención para
evitar ciertas consecuencias, ya sea, en lo económico, agropecuario,
infraestructura, etc.
Y con ello reafirmo mi postura
sobre tener un plan de prevención, para
saber qué hacer ante cualquier altercado que se tenga, y si es con algo tan
impredecible como lo es nuestra naturaleza, tenemos experiencias pasadas,
devastadoras y muy prejudiciales; eso no debe quedar solo en el recuerdo ni en
las pantallas del televisor, debemos hacer frente sobre esto, y recalcando más,
en el ámbito económico.
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